Rituales de promiscuidad en los espacios uterinos

May 1, 2013


Rituales de promiscuidad en los espacios uterinos.
Rituals of promiscuity in uterine spaces.
ANTONIO LABELLA MARTÍNEZ
Artista plástico e Historiador del Arte. Facultad de Bellas Artes
Universidad Complutense de Madrid. Departamento de Dibujo 1.
LABELLA.M.ANTONIO@GMAIL.COM
RECIBIDO:
APROBADO:
Resumen.
Los talleres/estudios de artistas son los lugares donde se realizan los rituales de creación, desde una cierta invisibilidad social. Investigarlos es penetrar en sus espacios uterinos, lubricando nuestra mente con los diferentes rituales que han marcado desde la infancia, personal y de la historia en general, la construcción del universo. El fenómeno creativo contemporáneo es cada vez más colectivo y el espectador se convierte en un voyeur que demanda información respecto al tema. Este artículo presenta la sugerencia de un trabajo personal de investigación donde ubicare mi propia figura, en plena fase de emergencia creativa, dentro de los espacios uterinos. Para ello haré un breve recorrido por algunos aspectos esenciales que me han seducido a adentrarme en esta tarea. Desde un sucinto mapeado por algunos valores primigenios de la creatividad, iré desvelando los pasos que me llevan a penetrar esos espacios uterinos, como un adolescente que investiga la sexualidad para formar su propio yo.
Palabras Clave: taller, estudio, espacio uterino, creación, ritual.
Abstract.
The workshops / studios where artists are creating rituals are performed, from a certain social invisibility. Investigate is to penetrate their uterine spaces , lubricating our minds with different rituals that marked from childhood , personal and history in general, the construction of the universe. Contemporary creative phenomenon is increasingly collective and the viewer becomes a voyeur to demand information on the subject. This paper presents the suggestion of a personal research where situate my own figure, in the throes of creative emergency within the uterine spaces. To do this I will make a brief overview of some key aspects that have enticed me to enter into this task. From a brief mapping of some primitive values of creativity, I'll be revealing the steps that lead me to penetrate uterine these spaces as a teenager sexuality research to form your own self.
Key words: shop, study, uterine space, creation, ritual.
Sumario. 1 Introducción 1.1 El taller-estudio como habitación creativa primigenia o, el espacio uterino. 1.2 La promiscuidad creativa. 2. Un Ritual uterino, entre la fricción y el nacimiento.3.Bibligrafía.
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(Fig.1) Imagen extraída del libro Poemas y declaraciones, Pablo Picasso. P-39. De Antonio Jiménez Millán y Giner de los Ríos, 1990.
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1. Introducción.
28 de Noviembre 1935; 5 Diciembre 1935; 6 Diciembre XXXV y, finalmente de manera manuscrita y embellecida como si de una extraña flor se tratase, un contundente 24 Diciembre XXXV. (Fig. 1)
Con estas actualizaciones encadenadas, comienza uno de los poemas que Picasso creó en el año 35, cuando a raíz del cierre preventivo de su taller dictaminado por un juez, se puso a escribir como un poseso o, mejor dicho, como un recién nacido; tal y como se identificaba en su producción de poeta (soy un pintor viejo y un poeta recién nacido). Expongo este poema tan visual de Picasso a modo de píldora que nos reducirá, como suele pasar cuando se habla de este pintor, para que podamos entrar por las puertecitas de los talleres y así conocer mejor algunos aspectos del lugar creativo. El primer apunte que hago es el relacionado con uno de los datos más llamativos de estos poemas, siempre que podamos ver los originales y manuscritos, y es que hay una proliferación de correcciones añadidas con un sistema de tallo con flor/vaina; de ahí se construye un precioso huerto marcado por las primeras líneas a máquina y, de esas letras que simulan los surcos del arado, germinan las nuevas flores. Pero las plantas miran a todas partes, como si no hubiese una clara visión hacia el sol, desorientadas. ¿Qué ha producido esta desorientación del artista, figurada en las creaciones tan cargadas de pura visualidad, en sus poesías? Bueno, podemos empezar pensando que la acción creativa, como tantísimas otras cosas, esté supeditada al hábito, a los lazos de un espacio de comodidad depositado en la figura de un módulo de habitar, que bien podría ser su estudio. Así que por la lejanía creativa momentánea de aquel hábito de pintar en su estudio, se desorientó. Antes de seguir, me serviré de unas palabras de Bachelard sobre lo habitado y la infancia, puesto que estas abren unas ventanas a un paisaje donde podemos descansar nuestra mente cada vez que mi torpe escritura nos desoriente:
Por esta infancia permanentemente conservamos la poesía del pasado. Habitar oníricamente la casa natal, es más que habitarla por el recuerdo, es vivir en la casa desaparecida como lo habíamos soñado1.
Con esta maravillosa cita os propongo comenzar la reflexión sobre las raíces del artista y su taller, físico o mental, en relación con el acto creativo. Pienso que, puesto que no es del todo cierto simplificar diciendo que está desorientado simplemente por no estar donde normalmente estaba, podemos seguir indagando alrededor de la ubicación de la esencialidad del propio acto de crear. La primera de estas incógnitas surge con la sospecha de que la figura del creador y su acción creativa, es precisamente lo contrario al hábito. Alguna pista de esto nos dejó Baudelaire en su última poesía de Las flores del mal, cuando escribió que había que ir al fondo de lo desconocido para encontrar lo nuevo, y como ya sabéis, los hábitos no son precisamente amigos de lo desconocido. Este caminar alrededor del concepto hábito no ha cerrado ninguna puerta, más bien las ha abierto, me explico: el término hábito puede significar tanto un modo de proceder por repetición e instintivo como, un vestido o traje de cada persona según estado, ministerio o nación… la mezcla de estos significados alrededor de lo instintivo y los trajes, de lo inherente y lo accesorio… abren la primera línea para adentrarnos sobre lo misterioso de los talleres, estudios y demás espacios donde la obra ve la luz… o viceversa.
1 BACHELARD, G. (1965) La poética del espacio. Madrid: Fondo de cultura económica de España. p 10.
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1.1 El taller-estudio como habitación creativa primigenia o el espacio uterino.
Cuando veo a mi sobrino, a los niños en general, en sus tareas de aprendizaje relacionadas con la creatividad artística, siempre me ha llamado la atención las extensiones que se dan entre los colores y formas que se mueven desde la obra hasta llegar a la bata que le estaba protegiendo la ropa. De cómo mágicamente van danzando los materiales hasta contaminar la mesa, las sillas y cualquier elemento que está al alcance de sus manos. Se crea un círculo de acción creativa que contagia su entorno, una vibración que agita la supuesta estabilidad de las cosas, así el concepto de hábito termina por extender-se desde su vestimenta hasta los muros que simbólicamente contienen la acción creativa de manera sistemática, si por ellos fuese lo pintarían absolutamente todo (Fig.2). El niño tiene el hábito de crear su mundo, aunque su esencialidad sea asfixiada lentamente en el traumático proceso de aprendizaje o maduración. Con esta apreciación, podemos romper la línea histórica de la formación del hombre y ver a todos los niños en uno; el niño necesita construir su mundo y sus adultos trabajaran duramente para que su visión sea la más adecuada, para que ese niño sea productivo en el círculo social donde se mueve. Conforme vayamos ampliando el círculo, se aprecia débilmente el interés de los sistemas de poder por acaparar y monopolizar las vías artísticas, así la voluntad creadora primigenia está incluida en las micro-físicas del poder. La manipulación del arte facilita la creación de la Verdad, tan necesaria para que el sistema social funcione según las necesidades de algunos. Nacemos con la necesidad de crear/leer el mundo, de comprenderlo desde una ficción que va a ser manipulada para encauzarla, pero esas escenas primarias no pueden borrarse, todos hemos sido artistas y el recuerdo de ese taller primigenio pervive en alguna parte de nuestra mente. Quizás simplifico demasiado si digo que eso a lo que llamamos experiencia estética al contemplar una obra de arte, porta un cierto recuerdo melancólico de cuando fuimos algo más nosotros mismos, que el arte ahonda en nuestras raíces más profundas cargadas de un imborrable perfume de libertad, pero me encanta pensarlo.
Fig.2 Escogida al azar en la red.
Pasó un día, entre el cambio de guardia de unos poderes con otros, que a ese niño se le empezó a tener en cuenta e incluso a proponer como vía a analizar para la creación de las prótesis del ego que se dieron en ese convulso periodo de la fractura con el orden simbólico anterior2, esta cómoda y estridente modernidad. Así que eso de ser moderno implicaba, como no, algo de culto a la infancia, una veneración que venía desde los Románticos como Verval,
2FOSTER, H., (2008) Dioses prosteicos. Madrid: Ediciones Akal. P 10 --- El autor toma como título del libro un pasaje de Freud por captar cabalmente la inestable combinación de ansiedad e hybris, de pérdida y compensación, de heridas narcisistas y fantasías fálicas, que caracterizan a los modernos. Y en sus manos el arte se convierte en una prótesis del ego, en un órgano auxiliar a la vez magnifico y atribulado.
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Rousseau o Blake. Un culto finalmente cristalizado en esos hombres-niño que jugaron con la percepción de la verdad como Rimbaud, con sus delirantes visiones, con su espontaneidad, con su impulso destructivo y como no, con la puerta creativa primigenia totalmente abierta. Genial personaje que nos cantó aquello de: En cuanto al mundo, cuando tú salgas ¿en qué se habrá convertido?3 Así que hubo un día en el que ser niño implicaba un respeto y un análisis por parte de algunos sectores del arte, puesto que compensaba las pérdidas o ausencias de la formación del yo del antiguo régimen. Esos artistas-niños querían pintarlo todo, incluso salieron de sus talleres para pintar el mundo. Aburridos de las viejas historias que hablaban de mitos y dioses, hablaron de lo que les venía en gana… bien pintaban sobre lo que les rodeaba, bien en lo que les rodeaba. Un niño pinta donde le venga bien, donde pueda estar concentrado en ese acto y ese es su lugar de creación, un lugar que los adultos suelen entrar para romper su concentración, para obligarles a ordenar y limpiar; y algunas veces para preguntarles en un tono extrañamente burlesco sobre sus visiones. Ellos hacen, con todo esto de crear, del estudio en cualquier parte su estudio. Propongo reconocer al estudio creativo como una extensión de todo esto, como de la capacidad de asombro infantil que construye la realidad y, de algún modo el espacio de ensoñación que fue ese espacio uterino4, lugar de la creación del yo. Una acotación mental del espacio para que fluya una meditación creativa.
Es algo mágico, los niños se construyen su verdad, no les molestemos demasiado. Tampoco podemos pedirle a un niño que mantenga la vigilia, están soñando despiertos; a veces esa delgada línea se cruza quedándose dormidos apoyados literalmente sobre su mundo, dormidos completamente en una suave transición. Este recuerdo nunca se olvidará, puesto que en su estudio le llega también al artista aquella pereza voluptuosa tan odiada por la iglesia, la Acedia. Entre la vigilia y el sueño se mueve la creación, y los estudios pueden cargar una cierta simbología en relación con el lugar de transición entre estos dos mundos, como dice Ángel González, esos Lugares de ensoñación5. Destaco la línea que podría establecerse, si nos vemos animados, desde la relación de los lugares de creación con el sitio y el hecho de dormir ¿Qué necesita y como duerme? y, ¿se puede reflejar eso de algún modo en su estudio? A mí personalmente me invita a relajarme, muy en armonía con su obra, las fotografías de los estudios de Matisse. La opulencia, la abundancia de comida y la música relajada que suena en sus composiciones, el acompañamiento humano que le producía mayor placer, las mujeres… detalles que sacian nuestro cuerpo y hacen que entremos en estados de ausencia. Me comentaron una vez aquello de fijarnos en las sobremesas, cuando estamos saciados de una buena comida, compañía… allí surgen esas creaciones espontáneas que amasan figurillas con restos de pan o, como bailan los tenedores con las manchas del vino sobre el mantel creando composiciones delirantes, todo en un medio trance/digestivo. Tanto en las fotografías de sus estudios, como en las propias composiciones pictóricas de los mismos, se puede soñar apaciblemente. Otra cosa es meternos en el taller de Bacon ¡a ver quién duerme en ese caos! Está claro que son las camas de esos histéricos personajes, allí pueden gritar y deformarse todo lo que quieran, nada en ese espacio se lo impide. Y, ¿Qué me decís del taller de Giacometti? por ejemplo si vemos la elocuente fotografía realizada por Scheidegger, de sus pies enfrentados a
3 LLORENTE DÍEZ, A., RIMBAUD (1976). Obra completa, prosa y poesía. Barcelona: Libros río nuevo.
. P 158.
4 Ya McEvilley en su libro De la ruptura al cul de sac, hace una interesante relación entre el tratamiento de obras DE jardines acuáticos de Monet con aquello del punto cero de la creación que carece de comienzo, llamándolos modelos de océanos útero cósmicos. McEVILLEY, M. (2007) De la ruptura al Cul de sac, Arte en la segunda mitad del siglo XX. Madrid: Ediciones Akal.
5 GONZÁLEZ GARCÍA, A. (2007) Pintar sin tener ni idea. Madrid: Lampreave y Millán. P 28.
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los pies de una de sus esculturas, mientras trabajaba en su taller. El yeso del suelo es la cama ideal para sus esculturas, será algo así como el recuerdo del espacio uterino (Fig. 3). Bueno lo del espacio uterino me gusta, porque tiene una cierta potencia sexual creadora necesaria en este escrito y, recurriremos a el.
Fig. 3. Fotografías de Talleres de Matisse y Giacometti.
En definitiva, el estudio lo relaciono con el espacio uterino (la creación con el tiempo uterino), un momento de flotación donde lo mental entra en armonía con la esencialidad universal. En esa soledad todo es equilibrio y nuestro inconsciente pasará por el momento más radical de auto-reconocimiento. Este detalle nos marcará, y la armonía musical de los latidos del corazón entrelazada con los movimientos de los flujos internos, serán esencialidades omnipresentes reforzadas más adelante. Adoraremos la música y la humedad, y algunos detalles relacionados con la luz que tanto marcará el nacimiento.
1.1 La promiscuidad creativa.
Señalo, para empezar este nuevo punto, la apreciación que el genial Giulio Carlo Argan6 hizo en relación con la nueva concepción del arte del renacimiento por parte de Cimabue, Ducio y Giotto. De cómo decía el mismísimo Petrarca que era un arte más para contemplar con el intelecto que con los ojos. Al igual que nuestros tiempos uterinos, se remarca la función creadora a partir de la activación mental de la realidad. Además, de ellos, decía que sus posiciones históricas tendrán similitudes, con respecto al final de un ciclo histórico, a las de Picasso o Braque. Otros que cerraban los ojos, otros que construían el mundo como recién nacidos. Penetremos, con el intelecto, sus espacios uterinos.
La reflexión que quiero iniciar, ya veremos donde terminamos, será una sucinta exposición alrededor de los comportamientos sexuales y la simbología que los une al entrar en los espacios uterinos creativos.
Como ya apuntó Foucault en su libro, La historia de la sexualidad, La voluntad del saber, fue en la época victoriana cuando se establecieron una serie de normas de
6 ARGAN, G, C. (1996) Renacimiento y Barroco, de Giotto a Leonardo da Vinci. Madrid: Ediciones Akal. P-25.
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comportamiento alrededor de la sexualidad. Se cubrió de mutismo e inexistencia. Se sepulto el acto detrás de la alcoba de los padres, lejos de la curiosa mirada de los niños7. Consecuentemente el intelecto se retorcía para averiguar, y cada uno se las apañaba como podía para responder las preguntas. Dentro de este panorama, el arte (con su característica de ser un pensamiento alógico que se sirve de la imagen y la analogía para la expresión) bebió de este sustrato en su imparable crecimiento. La sensibilidad del artista iba más allá de la norma y buscaba respuestas para crear, para ello viajó a las fronteras sociales y entró en pubs, prostíbulos y lleno de sexo su espacio uterino. Profanaron las reglas de la aburrida y artificial vida sexual, para finalmente explotar con periodos de grandes banquetes y juergas que terminaban por sacarle los colores al legado decimonónico. El ocultamiento del sexo, sobre todo el femenino en una sociedad esencialmente hecha para el macho burgués blanco, le llevo a un acercamiento, como un gato, lento y curioso al origen, como lo pronunció Courbet en su el origen del mundo. La dirección que marca la curiosidad los lleva a entrar en el útero creativo ajeno, grupos de amigos que errabundeaban entre prostíbulos y estudios de colegas ¿No es acaso la obra de las señoritas de Avignon de Picasso eso, un propósito de fornicar creativamente con las culturas, erróneamente llamadas primitivas, que se muestran desnudas justo antes de su penetración? O, ¿Qué era el estudio de Kirchner, sino una incesable búsqueda y veneración del útero creativo? (Fig. 2)
(Fig.4)
7 FOUCAULT, M. (2005) La historia de la sexualidad, 1 la voluntad del saber. Madrid: Ediciones Siglo XXI.
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Entre las muchas obras que pueden tener relación con todo esto, sin duda, la más sugerente es la misteriosa Étant Donnés de Duchamp (Fig. 5). Detrás de la acción de mirar más allá de la puerta como forma física del arte, tenemos la puerta del útero creativo. Es el comienzo, es la creación del mundo tal y como lo hemos hablado. Pero ¿donde está la promiscuidad? Tomad el libro de Juan Antonio Ramírez, el monográfico sobre Duchamp8 abridlo por la página 199 leed hasta la página 248, el repertorio de coños que relaciona el autor con esta obra es inmenso, todos penetrados por Duchamp y, a su vez, por nosotros. Muchas de esas obras eran hasta hace no mucho, secretas. Eran soliloquios que no tenían la proyección de ver demasiada luz, pero la promiscuidad emergente entraba en estos y aquellos estudios buscando lo uterino. Reconozco que lo de entrar en esos espacios tan sexuales e íntimos de los artistas, en su manera no artificial preparada para las visitas oficiales, suele quedar reservado a unos pocos privilegiados como sus amigos o colegas artistas y, como no, a los ligues… pero a todos nos seduce la idea de entrar, de conocer más de donde salió la obra, puesto que en ese lugar quedará materia de la que está realizada la obra, queda algo de sueño, de infancia, de aquel útero creativo primigenio en el cual, algo de nuestro inconsciente, quiere entender. Toda esta información está en nuestras preguntas al enfrentarnos a una obra de arte, nuestra mente se sumerge en esa oscuridad del útero y permanece ingrávida en los flujos internos. Luego, al salir de esa experiencia estética el mundo nos parecerá más leve y más luminoso, como decía Gadamer; lógicamente no podría ser de otra forma.
(Fig. 5) Duchamp, Étant Donnés.
8 RAMIREZ, J A. (1999) Duchamp, El amor y la muerte, incluso. Madrid: Ediciones Siruela.
9
Al igual que no hay dos formaciones de verdad idénticas, cada uno ha construido de manera autónoma su mundo según sus experiencias vitales, no hay dos espacios uterinos idénticos. Estos lugares de conexión entre lo físico/lógico y lo ilógico, son espacios acondicionados para el ritual según las necesidades del artista. Ya no hay modelos de estudio, cada uno se construye el espacio de manera orgánica, no hay decoradores de estudios. Allí encontramos fragmentos de realidad, tanto cotidiana como artística a pedacitos por todos los lados. (No nos empeñemos en encontrarlos, el artista suele ocultar a las visitas sus fragmentos artísticos, de los cuales bebe su obra) todo está dispuesto de manera que cada pieza haga despertar a la otra justo en ese momento mágico que la creatividad fluye. Los objetos cobran vida y danzan unos con otros, se retuercen en extraños juegos dejando estelas de formas que aprovechamos para construir nuevas obras. Todo, me repito nuevamente, es como nuestra zona de juego. Los pinceles en vasos, las pinturas en botes de cristal blanco, los papeles allí en la pared, la ventana entornada y de fondo esa música que tanto me gusta ¡Ahora, mira como se mueven los colores y aquella piedra se desnuda de la ropa que le sobra y, nos muestra su pie! Lo dice el músico, lo dice el performer, el video-creador, el escritor… son nuestros rituales.
2. Un Ritual uterino, entre la fricción y el nacimiento.
Una vez que ya he señalado y conceptualizado estos espacios uterino-creativos, propondré experimentar-(los). Desde mi posición histórica, dentro de los espacios uterinos de hoy, con artistas de las diferentes disciplinas de hoy.
Hemos hablado de las cosas esparcidas por esos espacios uterinos, de los fragmentos individuales que están flotando y que se encuentran fortuitamente con otros para componer nuevas realidades. Entendemos que dentro de estas Heterotopías de creación, de esos lugares donde el chamán activa la magia creadora, los fragmentos pierden su significado concreto para fusionarse en el Todo. Ese es el Todo primigenio, al que se refieren muchas religiones para aclarar que lo que hoy percibimos emerge de una masa común que, con el tiempo el hombre/Dios ha ido nominando de manera individual. Os sugiero la reflexión sobre el cierto paralelismo que hay entre el Caos invisible primigenio y el interior de una vagina, donde flotamos ingrávidos y somos literalmente parte de un Todo. Al movernos en esa reflexión, al orientar nuestras especulaciones intelectuales hacia el universo, sentiremos el escalofrío de lo infinito/absoluto/sublime. Exacto, muy a nuestro pesar, ya nos hemos topado con lo sublime… lo sublime que de tantas maneras se ha representado a lo largo de la historia
Me ha encantado leer las relaciones de aquel Cuadrado negro de Malevich (1915) con lo sublime y lo absoluto9, yo veo que cuando superponemos todas las letras amontonadas, lenguaje como paralelismo de lo conocido –como lo designado- termina por crearse un cuadrado negro. Una gran sombra que es el resultado de nuestra iluminación, eso son las letras en negro, sombras. Su obra era una declaración de creación, un punto cero de la pintura. Un lugar donde se han eliminado las formas superficiales, como él mismo decía: el arte llega a un desierto en el que nada puede percibirse, excepto el sentimiento10, a ese desierto quiero llegar yo. Los desiertos que terminan por convertirse los espacios uterinos, puesto que allí no llega la normalización y se mantienen en un estado de relajación por parte del control del poder ¿Qué andarán haciendo los artistas en sus estudios? Se preguntan algunos ¡qué más da, están creando!
9 McEVILLEY,M. (2007) De la ruptura al Cul de sac, Arte en la segunda mitad del siglo XX. Madrid: Ediciones Akal P. 48.
10 HERSEL B. CHIPP. (1995) Teorías del Arte contemporáneo, fuentes artísticas y opiniones críticas. Madrid: Ediciones Akal. P 367.
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Estas heterotopías tienen carta blanca mientras cumplan su función y, creen. Así que sólo hay sentimiento y eso es lo que vamos a encontrar por cualquier detalle, los sentimientos desparramados como pegotes de pintura. Entonces tendré que ideármelas para poder recibirlos. Para esta tarea, saldré del bostezo de los libros y activaré un ritual de rituales.
En este punto de mi carrera profesional, justo he acabado de terminar la Licenciatura de Historia del Arte algo que me obligó a hacer un parón en mi desarrollo creativo, quiero construir mi nuevo discurso empezando por el punto de creación mismo. Pero mi renacer ya conlleva una nueva faceta en mí, la de investigador, y es por eso que voy a crecer desde un punto donde le interese a mis dos Yo. Voy a ritualizar mi nuevo crecer, entrando a invocar en esos espacios uterinos a las musas. Voy a jugar y a beber de otros rituales, a leer sus libros y etiquetas, a bailar con sus objetos, queriendo investigar y experimentar desde diferentes puntos. Las acciones van a tener un carácter chamánico y escucharé a los artistas antes de mi ritual, documentando mi progreso creador y maduración ritual. Lo haré como lo hicieron tantos profetas que se abandonaron en el desierto para ver la luz, desiertos donde se aniquila lo cotidiano que son estos úteros, para oír… quién sabe qué. De lo oído y visto, trataré de escenificar ese nuevo paisaje de la creación en ventanas que se abren a lugares que no existirían sin esas ventanas, como decía Ortega y Gasset. Dejaré el rastro para que el espectador se posicione dentro del hecho creativo y pueda leer los resultados a modo de mapa. La muestra que puede conllevar una hipotética exposición estará compuesta de diferentes materiales, dependiendo del curso de la maduración de mi ritual concreto. Además de visualizar la acción misma, quiero mostrar el resultado personal de las lecturas en objetos tales como cuadros y esculturas, que van a tener una fuerte presencia de técnicas digitales. El uso de las técnicas digitales se justifica en la lectura y presentación de resultados por ser ese mar de Nubes contemporáneo que nos sublima, de un abismo que observamos desde el mundo artístico y que perdemos la mirada y la razón en sus infinitas posibilidades. Pero esa es otra historia… Os mantendré informados en las próximas citas que tengamos, que espero que no se demoren en exceso. Y mientras me preparo para bajar a la mina, os recomendaré una cierta promiscuidad como actitud artístico-creativa-vital.
(Fig. 6) Comienza el ritual
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3. BIBLIOGRAFÍA.
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